¿De dónde provienen los diferentes acentos en México?
- Perito Traductor

- 23 sept
- 4 Min. de lectura
Por Valeria Largaespada
En todas partes del mundo identificamos de dónde es una persona por su acento. A pesar de que en México el español es la lengua oficial, no se habla de la misma manera en todas las regiones. Cada zona presenta particularidades fonéticas, léxicas e incluso gramaticales. Estos matices se conocen como acentos o variedades dialectales y son el resultado de múltiples factores históricos, sociales, culturales y geográficos. Este artículo plantea averiguar las principales razones por las cuales, especialmente en México, existen diferentes acentos al hablar, analizamos la influencia de las lenguas originarias, la historia colonial, la diversidad regional y los procesos de identidad cultural.

México es uno de los países con más diversidad lingüística en el mundo. El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI, 2008) reconoce la existencia de 68 agrupaciones lingüísticas indígenas y 364 variantes dialectales. Aunque la mayoría de la población habla español, este convive y se enriquece con las lenguas originarias, que influyen en la forma de pronunciar, en el vocabulario y en las expresiones locales.
Por ejemplo, en el sur de México, regiones con fuerte presencia de hablantes de lenguas mayas y zapotecas tienden a pronunciar las vocales de manera más marcada. En el centro del país, en cambio, se observa una influencia náhuatl en el léxico cotidiano, con palabras como tlapalería o papalote. Estos contactos lingüísticos han moldeado diferentes acentos y maneras de hablar.
Durante la Época de la Colonia, el español llegó a México con una gran variedad de acentos provenientes de España. Se estima que la mayoría de los colonizadores provenían de Andalucía y Extremadura, lo que explica algunos rasgos fonéticos presentes en el español mexicano, como la preferencia por la s clara frente al ceceo o seseo característico de otras regiones hispánicas (Lope Blanch, 1990).
Muchos hablantes nativos aprendieron español como segunda lengua, lo que influyó en la forma de articular ciertos sonidos. Por ejemplo, algunos pueblos indígenas tendían a eliminar o transformar sonidos inexistentes en sus lenguas, lo que dio origen a pronunciaciones distintas.

Además, la interacción con comunidades indígenas generó un proceso de mestizaje lingüístico que generó préstamos y adaptaciones. Así, el español en México no se pudo consolidar como un idioma homogéneo, sino como un conjunto de variantes que evolucionaron de manera diferente en cada región, esto dependió del grado de contacto con las lenguas locales y con otras influencias extranjeras posteriores, como el inglés en el norte.
La geografía mexicana también ha desempeñado un papel fundamental en la diferenciación de los acentos. El país cuenta con cordilleras, desiertos, selvas y litorales que históricamente dificultaron la comunicación entre comunidades. Este aislamiento permitió que se desarrollaran acentos propios en cada región.
El norte de México se caracteriza por hablar más rápida y fuertemente añadiendo la influencia del inglés norteamericano debido a la cercanía con Estados Unidos. En el centro es considerado el acento «neutro» o estándar, especialmente en Ciudad de México, donde los medios de comunicación han difundido esta variedad. Aunque se suele decir que también cantan las palabras. En la costa del Golfo y del Pacífico muestran un ritmo más pausado, con entonación melódica y alargamiento de vocales. En estados como Veracruz, se percibe además influencia del «son jarocho» en la cadencia del habla. En el sureste se conservan influencias marcadas de lenguas indígenas y un acento distintivo en estados como Yucatán, donde se percibe una cadencia particular en el habla. Estos contrastes evidencian que la variedad de acentos responde a factores de movilidad, contacto y aislamiento regional.
El acento no es solo una forma de hablar, sino también un marcador de identidad. No obstante, también existen estereotipos asociados a ciertos acentos. Algunos se consideran más prestigiosos (como el del centro), mientras que otros pueden ser objeto de burla o discriminación. Tal como señala Moreno de Alba (2010), estas percepciones no tienen fundamento lingüístico, ya que todos los acentos son igualmente válidos; lo que cambia es el valor social que la sociedad les otorga.
Un ejemplo es el llamado «español neutro», promovido en medios de comunicación y doblaje, que intenta eliminar rasgos regionales. Sin embargo, esta neutralización invisibiliza la riqueza lingüística y promueve la idea de que ciertos acentos son más prestigiosos que otros. Reconocer y valorar las diferencias dialectales contribuye a preservar la diversidad cultural del país.

Lejos de verse como un obstáculo, esta diversidad es un patrimonio cultural que fortalece el sentido de pertenencia y la pluralidad del país. Valorar los acentos mexicanos es valorar la riqueza cultural e histórica de México, un país que habla español de muchas maneras, pero que comparte una identidad común.
En Connectin, un equipo de traductores profesionales del inglés, francés y alemán, esperamos que este artículo haya sido de tu agrado.
También te puede interesar:
y
Referencias
● Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI). (2008). Catálogo de las lenguas indígenas nacionales: Variantes lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticas. INALI. https://www.inali.gob.mx
● Lope Blanch, J. M. (1990). El español en México. El Colegio de México.
● Moreno de Alba, J. G. (2010). Variación lingüística y diversidad cultural en México. Universidad Nacional Autónoma de México.
● Real Academia Española (RAE). (2014). Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). Espasa.




Comentarios